Y qué me importa que alguien
me quiera pegar.
Estoy cansado de
tener que reverenciar
y que me digan qué es
lo que quiero mirar
y me hagan ver si llueve
y se me pongan atrás.
Estoy cansado...
de que me den detalles
para no redondear
y de pedir permiso
aunque no quiera pasar
es mi problema no
lo pienso adjudicar
aunque de todos modos
me podrían pagar,
es mi problema...
Y qué me importa...
lo que a vos también
estoy cansado...
y no me puedo ni ver
es mi problema...
que no lo quieras creer
y que no me queden ganas
de quererlo resolver
y qué me importa...
Y qué me importa que alguien
me quiera pegar.
Estoy cansado de
tener que reverenciar
y que me digan qué es
lo que quiero mirar
y me hagan ver si llueve
y se me pongan atrás.
Estoy cansado...
Y qué me importa...
lo que a vos también
estoy cansado...
y no me puedo ni ver
es mi problema...
que no lo quieras creer
y que no me queden ganas
de quererlo resolver
y qué me importa...
lo que a vos también
estoy cansado...
y no me puedo ni ver
es mi problema...
que no lo quieras creer
te la ponen, te la sacan
y la vuelven a esconder
y qué me importa...
En 1936 Raúl González Tuñón inició la poesía comprometida en la Argentina con "La rosa blindada". De este poemario tomó el nombre una revista de poesía, política y crítica cultural de entre 1964 y 1966, que intentó constituirse en un centro de irradiación político-cultural. Bajo su sello aparecieron discos y libros. Muchos de sus animadores se exiliaron o cayeron bajo la represión militar. Pero ahora, en estos tiempos difíciles volveremos para blindar la rosa...
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martes, 19 de agosto de 2008
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