lunes, 26 de mayo de 2008

A la otra América

América del norte, amor lejano,
oh patria del cañón y la meseta,
aún oigo en tu silencio
tus silencios bajo un cielo arrebolado,
y el misterio cosmogónico del viento
que otorgó el sol al polvo en que reposas,
y, en su cristal de cobre,
aún discurro como el fuego de un cometa,
y vuelo por tus cielos,
y cabalgo en tus desiertos abismales,
soñando tu coyote, tierra amada.

En el fondo de mi alma milenaria
oigo búfalos alzando polvaredas
y te veo como un águila sagrada
en los confines,
dibujando los signos infinitos,
sobre tus montañas.

Te sueño gigantesca y cristalina,
surcada por ríos y montañas,
oh tierra que liberaste a mis hermanos,
por qué te lanzaste enardecida,
sobre nuestra tierra mutilada,
por qué hundiste en nuestra carne
tus dientes afilados,
por qué, patria oscura, por qué.

¿Qué te pasó, tierra lejana?
¿Cuándo comenzó tu cielo a ensombrecerse,
a llenarse de crepúsculos oscuros,
a besar con los labios de la muerte?

Por qué llenaste tu cáliz con mi sangre
y ardiste como el trueno de un volcán
y rajaste el talón de nuestros pueblos
y de tus venados,
de nuestros pueblos
que inspirados en tu gloria
gritaron a los cielos ¡Libertad!
y echaste nuestro árbol a la hoguera
con un rostro de sombras lujuriosas
y terribles huracanes,
a nuestros pobres árboles heridos.

Águila esplendorosa,
se oscurecieron tus ojos cristalinos
y tu ceño se apagó como una vela.

Acecharon tus cóndores mi casa,
y de tu vientre puro
bajaron las serpientes a mi tierra
y dejaron en la selva
un rosario de cadáveres sombríos,
de muertos que se han muerto para siempre,
sobre un polvo de rosas marchitadas.

¡Que callen a los muertos! ¡el águila se acerca!

jueves, 22 de mayo de 2008

A la América morena

América del canto y las arenas,
de la espesura madre en cuyos sueños
los leños arrebujan a tus venas
de cristalinos torrentes derramados
a los pies de la fortuna
y el brillo de la luna,
con un grillo cantándole a su vera,
se dibuja en la trémula laguna
que deshila sus hebras una a una,
emulando la nívea cordillera.

¡Oh tierra del arrope de la tuna
América del cóndor y del trueno,
América encantada por el duende
serrano que cantando va tu nombre,
América del hombre
que se muere en la tierra que lo ama,
que lo busca y lo llama,
y renace de tu vientre como lanza,
relámpago en la bruma,
con plumas del quetzal de Moctezuma,
y sangre de jaguar y de venganza!

América del arduo aprendizaje
de la cruz asesina e invasora,
América de mitos que agonizan
detrás del maquillaje de la estampa
de la América abundante y redentora.

¿Cómo he de invocarte,
qué nombre retener podrá tu aurora
en qué cielos de lunas marchitadas,
centellas y crepúsculos arcanos
podrá tu lastimada geogonía
nombrar al dios del Sol
nacido de tu légamo materno,
cómo podré nombrar
tu nombre eterno
sin cubrirte de polvo y agonía?

¿Cómo podré nombrarte
a ti que regalaste
el fruto de tu esencia milenaria,
el tomate, el cacao y el maíz,
el brillo de tu lanza libertaria
el fuego y la obsidiana que sangraste?

¿Cómo podré decirte entera y alta
sin inundar tu pena de silencio
y de huecas palabras desoladas?

Enfermaron tu esencia,
maravillosa América,
te llenaron de un dios que no era tuyo,
descuajaron tu noble indumentaria,
tu jaguar y tu quebracho,
te colmaron de cañones y de sables,
le robaron a tu gente la sonrisa,
te llenaron de muerte
y nombraron con sílabas ajenas
los ríos que nacieron de tus penas;
murieron por tenerte sin tenerte,
sin entender la esencia de tu ceibo,
ni el claro mineral de tu espesura.

América inmortal y taciturna,
tan verde de esmeralda,
tan áurea amarillenta,
tan roja y desangrada,
tu vientre es una urna
que carga en sus espaldas todo el viento
del futuro del siux y del tolteca,
del maya y el olmeca,
el guaraní, el kolla, el aymará,
el quechua, el taíno y el azteca.

Un día llegará el renacimiento;
de tu vientre de cántaro araucano
retoñará el guerrero con su raza,
arrasará los campos y los ríos
y quemará los libros que te callan;
resurgirán los pueblos y los cantos,
el sílice ancestral de tu espesura;
regresará la paz a tu silencio
el marchitado espíritu del búfalo
y el metálico sonido de las aguas...
y volverá a brillar
la lumbre de tu oro más preciado,
el dios del firmamento de la pampa;
resurgirán los muertos de la tierra,
herida por la espada y la conquista,
y se abrirá tu vista,
y volverán tus hijos a su guerra
destituyendo el mito
de la tiniebla ibérica,
llamándote sin nombre, sin América.

martes, 20 de mayo de 2008

En el principio era el silencio

"En el principio era el silencio", comienza el Popol Vuh, principal documento divulgado de la mitología y filosofía maya. Otro pensamiento... Nada que ver con el “occidental”: En el principio era el Kaos”, de la mitología griega; y. raíz cosmogónica de la tramposa antinomia el orden o el desorden. Que se lee, en nuestro contexto histórico como“civilización o (vs.) barbarie”; control contra el descontrol; el equilibrio de la razón contra la inestabilidad de las ganas; la objetividad de la reflexión contra la fuerza del impulso; unitarios vs. federales; capital vs. interior; libro vs. alpargatas…

No es casual que la primera de la serie de acciones que culminaron con la huida a Miami del genocida nicaragüense Anastasio Somoza Debayle, exitoso Herodes tropical de los 70’ (“Es un hijo de…, pero es nuestro” _Decía el Imperio sobre él), fue llamada por sus actores populares: “Y se rompió el silencio”.

El pensamiento maya es más dialéctico y ecológico que el cultivado en nuestras instituciones, y plantea en la base fundamentos más antagónicos: NO acción (silencio) vs. Acción. Lo determinante es la acción (La muerte es vida mientras es acción; y la vida puede ser muerte, sin acción. El desorden puede ser orden si hay acción. La “barbarie” puede ser “civilización” por su movimiento. Estar lejos, en la acción, puede ser cercanía; y estar cerca sin acción, es alejarse. Estar solo, en acción, es acompañarse; y estar acompañado sin acción es estar solo). Una vez iniciada la acción todo se vuelve parte de una misma dialéctica (vida, muerte, vida; liberación, explotación, liberación). Es un pensamiento que señala como fundacional la antinomia, entre la violencia del NO cambio (el silencio) vs. la violencia por el cambio, más allá de las posibles polarizaciones propias del contexto social.

Decir “otro pensamiento”, es como decir “otra realidad”. Las realidades humanas. Las realidades en construcción permanente por cada ser humano.

La hermana trajo a Juan para que lo curaran de un desorden “preocupante” de conducta. Cuando veía venir una persona por la vereda, Juan trataba de esconderse, o se bajaba a la calle. Cuántos fantasmas estaría proyectando Juan en cada una de esas personas que le llegaban de frente. Y, fantasmas que existen, que son reales, mientras haya quien los viva. Estaban en las miradas suspicaces de Juan, en su disimulo por sustraer el cuerpo, en sus soliloquios, en sus continuas “salvadas”. Ese era el pensamiento de Juan. Esa era su realidad. Realidad relativa, realidad dialéctica, llena de fantasmas, y con su Bestiario a cuestas. Una realidad propia; como la de todos, con la única diferencia de no poder regresar “al patio de los espejos” de las realidades transaccionables de los demás, al incesante tiangue o mercado de realidades producidas por cada humano como tal. Realidad sin mercado, la de Juan. Otra forma de lucha, absolutizada, la de Juan, contra los fantasmas de la realidad humana.

Acaso es posible crear obras como El Grito, de Munch, o pintar el Cronos devorador filicida, de Goya, sin viajar a esa realidad oculta. Además del talento, o mejor, como parte de su talento, los artistas realizan continuos viajes, pero de ida y vuelta. Imitando monotemáticamente a tantos shamanes; cuando en un principio eran la misma cosa. Las primeras obras artísticas fueron traídas de esos mundos sin lógica, mundos de la locura, a las paredes de las cavernas más sagradas con la finalidad de influir sobre el mundo comunicable, transaccional. Fueron arte a partir del momento en que la gente vió en ellas, por primera vez con sus ojos, fantasmas que antes vivía desde su intuición.

En múltiples lugares de la geografía maya – nahuatl aflora el mito del no retorno. Hechos antropológicos del ancestral saber popular, que podemos considerar como un reconocimiento elocuente, muchas veces poético, de esos otros mundos habitados por mentes humanas.

_”Si te metés al Cosigüina (cráter con vegetación, en la península homónima, de Nicaragua), dicen que hay unas manzanas cholas, pero con que te comás una, ya no podés volver”.

_”Si te juega la Cigüanaba (mujer que aparece de noche en los riachos de montaña), quedás perdido”.

También en los mitos “universales”, como la huida de la morada del ogro después de rescatar algo o alguien entrañable, mucho más dramática, conmocionante y azarosa que el arribo, hay un inmensa representación, psicoelaboradora, de la angustia por el posible No retorno.

Un pensamiento más afín a la idea del movimiento de las identidades, que a la de los estados y verdades absolutas, es lo que nos ofrece y, al mismo tiempo, nos reclama el trabajo de atención a las personas con trastornos psíquicos. Nos estimula a revolucionar nuestro pensamiento fecundándolo con los aportes de formas de estar en el mundo diferentes a la nuestra, y constructoras de sus saberes.

Otro pensamiento… el cual no encuentra sus fuentes en los escritorios de “iluminados”, sino en la lucha de los pueblos por ser felices cada día. La atención de salud mental además de medicinas costosas, técnicas psicoterapéuticas múltiples, prácticas de enriquecimiento relacional, y trabajar con la propia cultura e identidad, demanda de otro pensamiento. Necesitamos “romper el silencio” con otro pensamiento, suficientemente “loco” como para hacernos atender y también vivir la salud mental desde la psicodiversidad. Y nos lleve a entenderla por momentos siendo buenos shamanes.

Enero, 2005

Cuando las personas se juntan… (Haciendo Salud Mental)

¿Cuántas veces las instituciones se arrogan y mistifican sobre un poder curativo, que en realidad no les es propio, ni les pertenece? Esta es una de las peores formas de alienación. De quitar consciencia. De quitar el carácter de sujeto terapéutico a la gente. De desposeerla en un sentido esencial.

Que las medicinas son útiles, y valiosísimas en muchos casos, está fuera de discusión. Y que muchas veces posibilitan ese pequeño movimiento que da margen a reiniciar el ejercicio de poder socio relacional, haciendo circular la afectividad entre seres humanos próximos, y asumiendo identidades siempre nuevas. Pero, precisamente funcionando como pequeños puntos de apoyo para esa acción terapéutica fundamental, puesta por la gente cuando se junta en una relación horizontal.

Pero lo que ve el “paciente”, lo que ven las familias y la gente, es que una institución lo está “curando”. En realidad, las instituciones usan, con mayor o menor capacidad ese poder de la gente cuando se junta. No se ve lo esencial, que es esa relación horizontal de integración, no el orden y limpieza en el edificio del Instituto tal, ni la sabiduría del Dr. Fulano, ni tampoco las agudezas de la Lic. Mengana.

La relación horizontal de las personas que se juntan va mucho más allá que la idea tecnogénica de armar “corralitos” de enfermos M, grupos de enfermos N, talleres para enfermos J. Separación uniformante y estereotipante que termina siendo una forma de No-inclusión, aunque sea hacia “arriba”.

En cambio, en esa potenciación de ejercicio de poder socio relacional, la psicodiversidad (no reunir uniformidades, sino juntar creativamente diversidades personales, independientemente de lo adaptativas al sistema socioeconómico que sean) enriquece y estimula la construcción de identidades.

En el fondo, el estado debería pagar, además de a los trabajadores de la salud mental, a la gente que participa en los dispositivos institucionales como recurso terapéutico fundamental e insustituible. ¿De qué valen 100 psicólogos y psiquiatras sin personas relacionándose entre sí?

A muchas personas les sirve asignar esa potencialidad terapéutica a la institución correspondiente, para así evitar cambiar. “Me someto a la institución (para que esté en orden la casa donde vivo)”. “Santa Institución, cúrenme (no quiero enfrentar a mi pareja)”. “Santa Institución, curen a mi hija (no quiero cambiar los mandatos familiares)”. “Santa Institución, cúrennos (no quiero enfrentarme a mí mismo)”. “Santa Institución trátenlos superespecializadamente (no toquemos sus relaciones)”.

Propongo integrar sistemáticamente los esfuerzos para luchar contra la alienación institucional de ese poder terapéutico del que son sujeto las personas. Para que las instituciones de salud mental realmente estén al servicio de la gente, primero deberían reconocer ese usufructo explícitamente, y definir su dependencia orgánica de ese poder y potencialidad, que, en realidad, es lo que le da más sentido humano y creatividad a su trabajo.

Julio, 2006

¿El desequilibrio emocional desde la psicodiversidad, como resorte de la creación artística?

El 2007 ha sido pródigo en resonancias sobre el beneficio, para la salud mental, de las actividades artísticas. Desde el Ministro de Salud de la Nación, pasando por figuras internacionales presentes en el país, la Organización Panamericana de la Salud, la Organización Mundial de la Salud, hasta las autoridades correspondientes de Salud y de Cultura de la Provincia de Buenos Aires. Todos han señalado con mucha propiedad el aporte de las actividades culturales y artísticas en la evolución de los procesos psicoterapéuticos.

Por fin, la inclusión de actividades artísticas transectorialmente concebidas, como parte de las acciones terapéuticas, monopolizadas hasta ahora por el sector salud, dejó de ser una “locurita” de algunos entusiastas. Se ha perfilado un horizonte de valores donde hablar de montar programas para la participación de personas con sufrimiento psíquico en talleres de teatro, música, artes plásticas, literatura, comunicación social, etc., es “políticamente correcto”.

En ese sentido queda abierto el desafío para hacerlo sistemáticamente. Organizar y desarrollar talleres para la integración de la producción cultural con los procesos de fortalecimiento emocional. Para lo cual conceptualmente se debe tomar en cuenta que:
  • La salud mental se afecta y se desarrolla en la matriz del relacionamiento cultural entre las personas.
  • No puede separarse el trabajo de salud mental con las prácticas vinculadas con el desarrollo de la identidad y de las relaciones sociales.
  • El trabajo de salud mental necesita permanentemente incluirse en el contexto cultural.
  • El confinamiento de la atención de salud mental al ámbito del sector salud predispone a la exclusión, estigmatización, a la generalización de medidas represivas, y a su naturalización posterior.
  • El consumismo y el individualismo a ultranza dejan progresivamente desprovistas a las personas de recursos para proteger y desarrollar su salud mental.
  • El sufrimiento psíquico, siendo factor de la producción de enfermedad, puede dinamizarse mediante los estímulos de prácticas culturales a una dialéctica de la creación cultural y artística que configure un amplio espectro de fenómenos terapéuticos.
  • El talento artístico permite en forma inmediata esta transformación o metamorfosis del sufrimiento psíquico, o de diversas crisis o conflictos emocionales, en obras originales de genuinos valores artísticos, y por ende de movilización emocional hacia una ecología de la empoderización.
  • Pero, sin depender necesariamente del talento artístico en cada persona, determinadas orgánicas, dinamismos y procesos de estimulación grupal sostenida posibilitan la producción cultural y artística, a la vez que impulsan el desarrollo de elementos centrales de la salud mental, como la identidad, el ejercicio de poder socio-relacional y el mejoramiento de la calidad de las relaciones sociales.
Sin embargo, no demos la espalda al verdadero desafío, que es convertir el desequilibrio emocional, y el sufrimiento y la diversidad psíquicos, en alas para el vuelo de la creación artística. Resulta obvia la referencia al desequilibrio emocional de Vincent Van Gogh; y la reflexión sobre qué habría producido pictóricamente, si hubiera recibido psicofármacos desde su adolescencia.

Si se contribuye a desarrollar talento en las personas emocionalmente vulnerables y con psicodiversidad, la nueva aptitud para comunicar, a través del arte, con notable efecto terapéutico ¿no posibilitaría además la creación de auténticas obras de arte con un valor propio?

El Che dijo en una oportunidad: “Si el socialismo es una mejor forma de repartir bienes, ya no me interesa el socialismo”. Si la relación entre las actividades artístico culturales y la salud mental se limita a utilizarlas como cualquier otro recurso terapéutico, eso será sumamente valioso para la atención de la salud mental, como pudiera serlo la risperidona o el litio, pero no poseerán la proyección de potencialidades creativas y por el cambio que tendrían integrándolas en un contexto de psicodiversidad y participación comunitaria.

Siendo consecuentes con una ideología que identifique el sentido del esfuerzo cotidiano, en la transformación del ser humano, y en el desarrollo de la sociedad en su conjunto, deberíamos comprometernos con una práctica que nos lleve, más allá de apoyar al desvalido, a convertir este tejido de la psicodiversidad en una auténtica riqueza desnormatizadora de la cultura de la comunidad.

OBJETIVO: Promover la organización y desarrollo de talleres, en diversas áreas de la producción cultural, incluyendo en ellos personas con distinto tipo de vulnerabilidad psíquica, para que dicha condición se estimule dialécticamente con la empoderización del mensaje artístico, transformándose a lo largo de los procesos grupales comunitarios, en dinámicas que, más allá de su valor terapéutico, signifiquen un nuevo escenario para la creatividad artística, la ecología del poder en la sociedad, y el desarrollo humano.

Noviembre, 2007

sábado, 17 de mayo de 2008

El ima sapra













A la muerte de José María Arguedas


Ya inundaba la luna con sus rayos
las gotas de rocío vegetales
y el canto del cristal contra las rocas.

Tiritaban los astros temblorosos.

La noche fue cayendo en la arbolada.

Y alzado en la verdura,
llevado por el viento de su cause
sus ramas llora el ima sapra en el arroyo,
como un eléctrico escoyo
del quejumbroso aire
que de la noche hizo primaveras.

Tal vez el ceño oscuro de sus párpados
o derrama esplendor en la laguna,
o su melancolía,
o su coro noctámbulo de grillos,
o una mosca alzando el vuelo azul.

El idioma del viento
ha olvidado el follaje de los bosques,
el claro corazón de la mañana
y el mundo cristalino de sus cerros.

Ahora que no estás, José María,
en vos que supo arder
la lámpara en la tierra,
el ayer
en que te ha borrado la descarga
y el hoy
en que no sos,
hermano Arguedas.

viernes, 16 de mayo de 2008

El indio
















En la noche platinada
bajo la luz de la luna
se dibuja en la laguna
la sombra de la arbolada.
Y al medio día, fraguada,
al suelo sirve de abrigo
la mansa alfombra de trigo,
el brillazón de la pampa,
como si fuera una estampa
que tiene al sol por testigo.

Se oye el galope a lo lejos
del jinete solitario
cruzando el vasto escenario,
desierto de oro y espejos.
Con los dos ojos bermejos
de tanto llanto sufrido,
el poncho descolorido,
la barba revuelta y zaina,
y en la polaina la vaina,
cabalga muy mal herido.

Sufrió lluvias y sequías
para escapar de la leva,
cruzó el camino que lleva
a las viejas tolderías.
Con el correr de los días
dio con un viejo araucano
quien le habló como a un hermano
diciéndole de este modo:
“Nos despojaron de todo
y ahora nos sacan del llano.

Mira, hermano, el horizonte,
mira la tierra que pisas,
ya no hay calor en las brisas
ni zorzales en el monte.
Ven, hermano, el poncho ponte
que de veras duele el frío
y cuando viene el rocío
en verdad se siente el hambre;
acá no sirve el alambre
para enmendar el hastío.

Ayer nomás yo tenía
a mi mujer y mi hijo,
ayer nomás ella dijo
que el gualincho volvería.
Dijo también que vendría
con unas flechas de fuego
y que vería como un juego
la matanza del malón,
y aquella fue la razón
por la cual murieron luego.

Dijéronme mis hermanos
que era bruja maliciosa
y hallándola temblorosa
le revisaron las manos.
Dijéronme que en los llanos
sólo el malón alza tierra
y no vieron que la guerra
no se podía ganar
y así fueron a pelear
descendiendo de la sierra.

Sólo yo pude escapar
de aquella cruenta matanza
y pude ver en la lanza
que quiso un soldado alzar
el vacío en el mirar
de los ojos de mi hijo,
que ahora era un amasijo
de sangre y carne difunta,
y así la muerte se yunta
a las piedras por lo fijo”.

Preguntole por su nombre
el jinete al araucano,
quien respondió: “Soy tu hermano,
sólo un hermano sin nombre.
Antes supe ser un hombre
que, como tú, galopaba
por esta tierra que amaba
por sobre todas las cosas
y contemplaba que hermosas
eran las flores que daba.

Ni el nombre me queda ahora,
pobre hermano, hermano mío,
y moriremos de frío
antes que llegue la aurora.
Ni el nombre me queda ahora;
sólo el tiempo transcurrido
recordará quién he sido
y cómo ha sido mi vida.
Es amarga la partida
de los hijos del olvido”.

Working class heroine

Con mi martiyo
de martiyar peyeto
aboye mi oya
cayé a cris
y apoyé al yano.

Señora dixit:

Horror.

Pobres de nosotras
que olvidamos en marcelo t
las masas finas
y tuvimos que tragar
asqueadas
los bizcochitos.

De pensar me da arcadas.

A la hora del té,
mi garganta pedía respiro
porque años ha que grita:
“Basta de inmundicia para los pobres.
El que quiere puede.
La redistribución es tirar caca a los cochinos.”

Grandes y pequeños.
No hace falta ser dios para tener
todas las hectáreas
y el que no, que trabaje.

Y después de decir lo que sabía
tuve que tomar mate
para darle respiro a mi corazoncito

de lo terrible
de los bizchochitos

de grasa.

martes, 13 de mayo de 2008

El destierro del poeta














Tú vienes de abrasados corredores,

de túneles mordidos por el odio,
por el salto sulfúrico del viento:
aquí tienes la paz que te destino,
agua y espacio de mi oceanía.

Pablo Neruda

Ya pasó más un siglo desde aquel mítico cruce de los Andes, en cuya arcana tierra las caballerías patriotas han dejado sus huellas indelebles. Aquí mismo fue, en la columna de un continente que ahora sorbe la agobiada sangre de su pueblo. Desde acá arriba, en lo alto, convertido en una estatua de sal por un dios que no me pertenece, me despido de mi tierra sobre mi desgastado caballo verde, el caballo en el que luché desde mi infancia. Miro el paisaje desde la altura y sólo veo unos campos desolados. Cómo hacer para que los versos que me broten de los ojos como perlas añorantes. Cómo hacerlo ahora sin mi patria ¿No apoyé acaso la campaña de Gabriel? ¿No habíamos paseado juntos por los mismos campos de amapolas? Ahora –parece mentira– nada de eso importa ya. Ahora el mundo está partido en dos, como mi corazón desangrado.

Acá está, delante de mí. Acá está mi historia, la historia de mi pueblo. Ahora voy a decirles a todos la verdad. Voy a escupirle a los traidores todo el hambre de mi pueblo, todo el fuego en que arde su inocencia, todo el vómito de cruces y de sables, insignias del monstruo de Castilla. No me refiero a Ustedes y lo saben. Rafael, Federico, Miguel, Gabriel, Antonio, Ustedes saben que la España que crearon estuvo y estará siempre en mi corazón. Yo hablo de la otra, de la España sangrienta y homicida, de la España de Colón y de Cortés y de Pizzaro y de Valdivia, de la España imperial que tiene ahora el rostro de Franco, de Gabriel González Videla, aliado de nuestros enemigos, del águila imperial que en el norte abre sus alas para comernos como a gusanos. Ustedes saben que hablo de los conquistadores antiguos y los nuevos y de los que son aún peores, las serpientes impuras nacidas en el seno mismo de la América latina. Contra ellos voy a erguir mi monumento, voy a alzarlo con cadáveres, con sangre, con gritos libertarios y ternura. Y nadie va a escapar de mi designio; no porque sea mío, sino porque es de todos. Voy a hacer nacer el fuego en cada verso, voy a despertar a los muertos que se han muerto injustamente, voy a regar con lágrimas el árbol, el árbol de los pueblos malheridos, el árbol de Lautaro y Cuauhtémoc, el árbol de Tupac y de Bolivar y no existirá un hacha capaz de talarlo, ni águila que pueda hacer que tiemble. Doy fe, estos pobres manuscritos no son nada, pero de aquí en más lo serán. Los Conquistadores de los que hace poco más de un siglo nos habíamos liberado, ahora han vuelto a levantar sus espadas y sus cruces contra el dolorido pueblo de Chile. Los traidores han vuelto. Pero vamos a sacarlos, vamos a volver a liberar la tierra, vamos a devolver al sagrado descanso el espíritu del árbol de la Ámerica.

Basta ya de llorar, hay que seguir el rumbo, por duro que sea. Ahora se han fortalecido mi caballo y mi hondo corazón. Ahora sé que aunque me vaya, voy a estar más que nunca en esta tierra, voy a hacerla latir en mis palabras, voy a hacer el Canto General de Nuestra América, y ya nadie podrá decir que ha visto todo, que no es cierto el lamento de mi pueblo.

Ahora no hay nada detrás de mí. Mi patria se ha achicando a mis espaldas hasta perderse en la neblina. El exilio será largo y nostalgioso, lo sé. Y luego morirá mi amigo Salvador, acaso mi hermano, y volverá a gotear la sangre por las alcantarillas putrefactas de Santiago. Mi amigo Salvador, descendiente de Lautaro, sellará con fuego nuestro sueño para que ya nadie pueda profanarlo. Y cuando vuelva al trono la serpiente, también yo habré muerto, habré muerto para siempre y nunca más. Pero eso no me importa ahora. Porque ahora estoy dispuesto a dejar mi huella en todas partes, la huella de mi verso como flecha, el canto de mi pueblo americano…

Pero hoy tu voz nos hace falta,
tu voz,
que es la voz misma de la tierra.

Tu voz, hermano, tu voz.

Que tu voz no se nos muera,
porque sin tu voz, hermano mío,
Nuestra América es amarga,
ahora que en tus cielos cristalinos
sobrevuela el águila sangrienta,
ahora que nos quedamos
ya sin sueños, ni comida, hermano.
Y nos robaron tu voz.

Las aguas se han calmado ahora,
pero el hambre todavía nos maltrata,
y todavía seguimos soñando.

Parece mentira que todavía sigamos soñando,
ahora que la aurora está marchita.

Ahora que los pueblos se aburren de la lucha
y entierran los espejos,
y la soledad se vuelve oscura,
no nos quites la guía de tu voz.

Ahora que las vacas se nos mueren,
ahora que la gente se cree libre
por chingar el ron con coca cola,
ahora que las tierras del Perú están devastadas,
ahora que humedecemos tu canto cada noche,
ahora que te necesitamos más que nunca,
no nos quites tu voz, hermano,
hermano Pablo,
hermano nuestro...
.

sábado, 10 de mayo de 2008

Sobre la identidad latinoamericana





















Es hora ya de re-pensar en Nuestra América. Las fronteras nacionales han servido para separar a las naciones europeas, porque son innecesarias. En la mayoría de los casos no hay mejor frontera que el idioma porque ‘la lengua es compañera del imperio’ (decía Nebrija) y resistencia de su cultura (agrego yo). A lo sumo, los Países Vascos, por dar un ejemplo, constituyen auténticas y delimitadas naciones (aunque carezcan de fronteras nacionales propias), porque guardan en su impermeable lengua el profundo sentido de su identidad. Mientras conserven su idioma, el alcanzar su legítima independencia será sólo cuestión de tiempo.

En Nuestra América la lengua no separa nada. Aquí las fronteras culturales son difusas y muchos límites hallan su razón de ser en los caminos que trazaron los colonialistas por meras cuestiones geográfico-económico-gubernamenetales, en desmedro de los límites culturales precolombinos. Estas cuestiones han perjudicado enormemente el reconocimiento de la identidad nacional, imprescindibles para poder consolidar nuestras naciones.

Así, por dar un ejemplo cercano, el argentino es un ‘tano’ llorando en un tango a su ‘mama’ que descansa allá, tras el inconmensurable océano, tras el naciente; también es un paisano arriando vacas en la pampa; también es un kolla que pierde horas en la aduana para ir a Bolivia y luego volver a entrar; también es un mapuche expropiado; un guaraní que más bien parece un\n paraguayo nacido en el noreste argentino, etc. Creo, en este punto, que sólo la literatura puede dar cuenta de la compleja identidad americana, dejando de lado cualquier provincianismo (siempre restrictivo y difuso).

Todas los pueblos de nuestra mayúscula América comparten una historia común y un mismo futuro. Es por eso que creo que, como decía el Comandante Guevara, hay que dejar de lado cualquier provincianismo y asumir de una vez por todas que no somos ni argentinos, ni peruanos ni mexicanos ni cubanos, sino que todos somos y siempre seremos profundamente latinoamericanos.

Augusto Mónaco

Manifiesto arbustista

.
El arbustismo se propone, en un sentido amplio, ahondar en la búsqueda de todos los principios y los parámetros de las ciencias humanas en general y del arte en particular. Su fundamento y fin está en el rechazo a toda idealización presentada como verdad absoluta, sin respaldo alguno en los hechos, sujetos y objetos del mundo tangible. Creemos, con Jaureche, que así nacen las zonceras de los hombres. Es por eso que consideramos que la única verdad es la realidad y la única realidad es lo que nos pasa. Ilustraremos a continuación la falacia y el peligro que implica el determinismo de las idealizaciones, vale decir en criollo: los prejuicios.

Reglas y principios

Tomemos la definición que Maquiavelo nos da de la política: "La política es el arte de lo posible". Esto significa que, si la filosofía rige el mundo de las ideas, la política rige el mundo de las acciones. Por otra parte, en su célebre "Conducción política", el General Perón se adhiere esta definición y la desarrolla mínimamente diferenciando el arte de la ciencia. El argumento se sostiene en que ésta se rige por reglas (o leyes) y aquella por principios. A saber:

Las reglas tienen la forma de si se da "A" se dará "B", al modo de la deducción lógica. Un buen ejemplo de regla es el clásico argumento según el cual "Todos los hombres son mortales y Sócrates es hombre, por lo que Sócrates es mortal". Dadas las condiciones de que en verdad todos los hombres sean mortales y de que Sócrates sea hombre, la única conclusión posible será que Sócrates sea mortal. Otros ejemplos claros e ilustrativos al respecto son las fórmulas matemáticas del tipo 2+2=4.

Aplicar reglas de este tipo al arte nos llevaría a pensar lo siguiente: Duchamp presentó un mingitorio en un museo; con eso logró el efecto de escandalizar a la crítica; esto le permitió adquirir cierta fama; por lo tanto, a nosotros nos alcanza con presentar mingitorios en museos para estar a la altura de Duchamp.

La realidad nos ha demostrado la falsedad de este rezonamiento. En consecuencia, no podemos pensar que en el arte dos causas (actos o artefactos) iguales produzcan siempre idénticos efectos.

Todo fenómeno de la realidad está influido por un tercer factor: el contexto. Entendemos por "contexto" a una suma infinita de variables que pueden, sin embargo, ser jerarquizadas. Podemos señalar entre estas variables al tiempo, al espacio, a la sociedad, a la psicología, a los supuestos que entran en juego, al estado anímico, a los hechos, sujetos y objetos involucrados, etc.

Ilustremos su funcionamiento con un ejemplo sencillo. Si un señor está mirando la pared y le decimos que se haga a un lado, la respuesta que ese señor nos dé dependerá de que sea o no sordo, de la relación que nos una con él, del tono en que se lo digamos, de que esté interesado o no en obedecernos, etc. Sin embargo, podemos pensar que la variable de la sordera es más relevante que la de el tono de voz. Esto sucede porque la existencia de ésta última variable sólo es factible en función de la primera; a saber: que el señor pueda oírme. Si por el contrario, no percibe nuestra existencia el acto de habla quedará anulado por la variable de la percepción, parte del contexto "C".

De este modo, alcanzamos la fórmula que concierne a los principios: si de da "A", se dará "B" si y sólo si "A"se da en contexto "C". Dicho de modo más sencillo, a una causa le corresponde un efecto si y sólo si esa causa se produce en una situación determinada.

Aunque, según vimos en el ejemplo del señor mirando a la pared, podemos pensar que los principios son los focos principales de un complejo sistemas de reglas infinitas. En este sentido, el efecto (la perlocución) que produzcan nuestras obras de arte, en general, estará regido fatalmente por la causa (la presentación de la obra y la fuerza con que se la presente) en un contexto determinado. Mientras mayor sea el conocimiento de ese contexto, mayor será nuestro dominio sobre sus efectos. Sobre el final del manifiesto, expondremos cuales son los efectos que el arbustismo se propone producir.

Crítica a la censura en el arte

Es en este sentido que los argumentos del post-estructuralista Roland Barthes en torno a la muerte del autor, según el cual el texto tiene un valor independiente a su contexto y sobre todo a la biografía autoral, resulta, en el mejor de los casos, falaz y, en el peor, apocalíptico. En primer lugar, esta teoría excluye toda intención o fuerza con la que el autor haya construido su obra (hecho éste que borra, por ejemplo, la huella de la ironía, que sólo es reconocible a partir del conocimiento de los supuestos ideológicos del autor). En segundo lugar, anula todo tipo de comunicación humana entre el autor y el lector, ya que convierte al texto en una mera máquina que proyecta en el lector su infinitud de significados con que éste re-escribe el texto a su gusto. Esto supone la concepción de un texto como una bolsa de ladrillos con la que los lectores pueden construir lo que quieran (a sola condición de que los usen todos: ni uno más, ni uno menos). La idea de rastrear evidencias textuales nos suena adecuada para el relato policial, pero no para un texto simbolista (en el sentido de Jung).

Pensemos en "La Margarita", el poemario de sonetos de Mauricio Rosencof. Allí se narran las distintas etapas de una historia de amor de barrio bastante rosa, con final feliz y todo. A partir de esta lúdica teoría, bien podríamos decir que dicho poemario no es más que una muestra de un coloquialismo trillado y cursi. A su vez, por haber sido escrito en los tiempos donde gobernaba el último golpe militar uruguayo, podemos pensar que se trata de una literatura neutral y, por lo tanto, oficialista. Sería oficialista, al menos implícitamente, ya que como dice el dicho: "quien calla otorga". Sin embargo, la mayor fuerza del texto radica en saber que Rosencof escribió esos versos bajo constante peligro de fusilamiento en una fosa donde el Estado de excepción lo tenía recluido por ser uno de los líderes del movimiento de liberación Tupamaro.

Es en este sentido que creemos que un texto aislado de su contexto se reduce a una cantidad determinada de gramos de papel y otros tantos mililitros de tinta. Por eso pensamos que cualquier elemento que incida en nuestra lectura (incluyendo la vida del autor, su ideología y sus intenciones, el momento histórico en que fue escrito, su lugar geográfico, etc.) forman parte del texto. Porque, como dijimos, el texto y el contexto son dos planos indivisibles de una misma cosa: la comunicación humana por medio del arte.

La incidencia en la vida de la censura en el arte

Como ya se habrá sospechado, no nos proponemos prohibir una lectura barthesiana. Nuestra disquisición apunta a que esa lectura no sea concedida como la única posible. Creemos que esa es la zoncera madre de la crítica argentina y sus consecuencias lo demuestran. Pensemos un poco. En un mundo donde la alienación, la incomunicación y, en síntesis, la deshumanización son moneda corriente, el arte se presenta como el único escape posible hacia la calidez humana, hacia el compañerismo emocional y hacia la liberación de los hombres. En síntesis, creemos que imponer, hoy en día, estas restricciones no favorece en absoluto la instauración del mundo con que soñaba aquella querida generación del año 1968, sueño en el que aún creemos nosotros.

Nuestro problema

Nuestro problema no es que la gente haga lo que hace. Nuestro problema es que lo haga sin una constelación de razón, libertad y voluntad. En cualquier acto que emprendemos siempre faltan cinco para el peso. Hoy en día, los hombres son llevados y traídos como ganado por todo el mapa. Y lo más triste es que no hay, ni siquiera, un lugar a dónde huir. Miremos alrededor: este lugar es del señor Duhalde y ni se te ocurra tocarlo, aquel es del "compañero" Moyano, ese otro de Míster Benetton. Y para colmo, Míster Benetton nunca puede atender porque está durmiendo la siesta. Parecería que ya ni el mar nos pertenece (y ni hablemos de los mismos desheredados de siempre, que no tienen ni donde caerse muertos, los pobres). Y ya casi no existe lugar en el mundo en donde se pueda respirar en paz.

Ahora podés decir (casi) cualquier cosa sin que te fusilen: eso es lo bueno. Pero si decís determinadas cosas te echan del trabajo. Si le leemos un insulto a una señorona nos dice que somos degenerados. Si le decimos al jefe que es un explotador (lo cual suele ser cierto), nos despide. Si le decimos a una mina que nos gusta, somos unos babosos y pajeros, etc. No nos matan, nos echan del sistema. Pero si el planeta entero es el sistema y nos echan del sistema, ergo nos echan del planeta. Sin embargo como el sistema es comprensivo y sabe que con la crisis no te podés comprar en un cohete interplanetario, te deja que te mueras de hambre en una vereda, a sola condición de que no molestés mucho. Y el sistema te vigila. Es así que de entre todas las atrocidades del golpe del '76 en la Argentina, queremos destacar algunas ventajas:

a) En el '76 te mataban de un modo tan cruel que la gente te lloraba. Ahora nos morimos de un modo tan cruel que, entre eso y el trabajo, no tenemos tiempo ni de llorarnos nosotros mismos.
b) En el '76 el clima de violencia sistemática generaba una mayor conciencia de la precariedad de la vida, por lo que ésta gozaba de una mayor valoración.
c) Había un motivo por el cual vivir y morir. Las cosas tenían sentido. La gente hacía lo que hacía por ideas firmes y puras, aunque eso les costase -como de hecho les costó a muchos- la desaparición.
d) La Argentina era una palabra viva que las personas se disputaban, después de la caída del golpe la palabra se murió y ahora cierta aguilucha norteña está comiendo su carroña.

Pero no se asusten. Todavía hay libertad de expresión. Se puede hablar, pero -y en esto se es irreductible- no decir. Esa es la idea. Los únicos que pueden decir y repetir falacias e idioteces son los empresarios con opinión pública (siempre en favor de sus empresas) que se disfrazan de periodistas. O los que, con auténtica buena voluntad, le dan muchos rodeos a la cosa. El rodeo es el imperativo del sistema "light". Es es la única forma de no quedar como idealistas pelotudos y anacrónicos como nosotros. Aún hoy Perón es un incomprendido, pero no un incomprendido más.

Propuesta del arbustismo

La filiación política partidaria no nos importa en lo más mínimo; la consideramos superflua y estúpida. Lo que nosotros nos proponemos es deconstruir este mundo ajeno y despiadado en el que nos ha tocado nacer y es mediante el arte que nos lo proponemos llevarlo a cabo. Acá estamos, compañeros, con los fantasmas del pasado a nuestras espaldas. Delante nuestro un espectro aun más tenebroso, un espectro al que ni las bales pueden matar.

Detrás de nosotros también hay muertos que con sus hechos nos enseñan el camino. También hay personas que nos apoyan en la lucha. Ellos son nuestros aliados y es a ellos con quienes debemos sumarnos y encontrarnos para construir desde la acción. Hay también muchos otros (millones, por cierto) que estaría dispuestos a apoyarnos. Estos últimos son a quienes debemos dirigirnos. Sólo debemos mostrarles el mundo en el que viven. Insistimos en que no nos une ni un partido ni una nación, sino un mismo sentimiento visceral de repulsión a esta farsa libertina que algunos llaman "neoliberalismo".

Para hacerlo hay que hacer un verso que duela cuando tenga que doler, que sangre cuando sea mal herido, que lata donde tenga que latir, que rime con el pueblo y su inocencia. La libertad del pueblo será nuestra consigna. Su desarrollo intelectual, nuestra más preciada arma. Los últimos rescoldos de humanismo serán, por fin, nuestra punto de partida. Porque creemos firmemente que el hombre puede ser y hacer cualquier cosa que otro haya sido o hecho antes. Y ha habido muchos hombres que han hecho muchas cosas. Basta leer el libro "Los libertadores" del Canto general de Pablo Neruda para entenderlo. Mientras exista el hombre existirá la lucha. Por eso decimos con Andrés Rivera: "la revolución es un sueño eterno" y, como todo sueño, es más real incluso que nuestra fe y nuestras decepciones. El arte sólo es arte si es acción y la acción es nuestra única esperanza.
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